Cuidarse en verano es posible

Muchas personas piensan que con la primavera terminan las oportunidades para ponerse en forma.

Nada más lejos de la realidad. Si es por excusas, las tenemos de diferentes colores a lo largo de todo el año: vacaciones de verano, el estrés de la vuelta al cole, Navidad, cuesta de enero, vacaciones de Semana Santa y puentes, comuniones, cumpleaños, etc.

A la hora de pensar en cuidarnos es un error frecuente creer que o lo hacemos todo bien o está todo perdido y la solución está, como siempre, en el camino del medio.

 En primer lugar, el verano es un buen momento para cuidarnos porque, generalmente, podemos permitirnos ser más ordenados ya que disponemos de más tiempo. Además, solemos tener más ganas de hacer actividades al aire libre y el apetito disminuye por el calor.

Por otro lado, aquí van unos consejillos para que con el verano no encoja tu ropa:

  • Presta atención a tus sensaciones, no al peso. A nadie le gusta pasear por la playa o hacer turismo con sensación de empacho. ¡El día se aprovecha mejor sin la tripa llena!
  • Valora la oferta gastronómica de allá donde vayas de vacaciones. ¿Qué te apetece probar de verdad? ¿De qué manera te puedes cuidar el resto del tiempo?
  • Parece que sí pero ni la pulsera de “todo incluido” ni el buffet libre anulan tu voluntad, puedes escoger cantidades más pequeñas y hacer una mejor elección de lo que vas a beber y comer. Come y bebe sólo aquello con lo que vayas a disfrutar al cien por cien. Y disfrutar también incluye el momento de la digestión.
  • Deja las comidas
    más calóricas para el desayuno y la comida. Cena algo ligero. Así dormirás mejor y es probable que el día siguiente tengas ganas de moverte más.
  • Si vas a restaurante, comparte. Como guarnición, pide vegetales frescos como ensaladas (¡alíñatelas tú!) o gazpacho.
  • Bebe agua cada vez que tengas sed. Evita las bebidas alcohólicas o con azúcar. Puedes cambiar el agua por un café o infusión con hielo o agua con gas y limón.
  • Visita los mercados locales y prueba sus productos frescos tanto si te sirven para cocinarlos en apartamento como si vas a hotel y los puedes comer como tentempié.

Mercados locales

  • No trates de compensar comidas más copiosas con las comidas anteriores. Come con normalidad y si haces una comida más abundante, valora si en la siguiente tienes apetito y cuánto para elegir bien qué y cuánto comer.
  • Muévete siempre que puedas: nadando en la piscina o en el mar, dando paseos, en el gimnasio del hotel, caminando de turismo o paseando, alquilando una bicicleta, etc.
  • Si te gustan los helados elígelos pequeños o menos calóricos. Mejor en tarrina que en cucurucho, mejor un polo que un helado cremoso, mejor un zumo natural de fruta que un granizado,…
  • Proponte marcar alguna diferencia respecto a tu “yo anterior” que no tenía ninguna intención de cuidarse.
  • Y por último, si tu objetivo antes del verano era perder peso, te puedes proponer venir igual que como te marchas.

Y sobre todo, ¡FELIZ VERANO! 

No Comments

Post A Comment